jueves, 8 de octubre de 2015

Evolucionando hacia la Inteligencia Colectiva

Vivimos en una sociedad exquisitamente dependiente de las ciencias y la tecnología, en la cual prácticamente nadie sabe nada acerca de la ciencia o la tecnología.”
Carl Sagan


         Para nadie es un secreto que la sociedad en la que actualmente vivimos esta cambiando a pasos no solo agigantados sino acelerados, vivimos una evolución en cuanto a las herramientas tecnológicas totalmente diacrónica de la evolución de nuestros modelos de pensamiento; hasta hace menos 100 años la revolución industrial generaba los nuevos cambios de paradigmas que influían en la sociedad; desde la segunda mitad del siglo XX una segunda revolución industrial viene estableciendo las condiciones bajo las cuales la sociedad debe desempeñarse, poco a poco el conocimiento se ha ido masificando a tal punto que actualmente no existe una persona o grupo que tenga el dominio absoluto, sino que existen actualmente sociedades o comunidades que, a manera de piezas de rompecabezas, poseen nichos de saberes que se integran formando las concepciones que vivimos hoy en día.

            En efecto, es tal el volumen de estas comunidades que desarrollan nuevos saberes que poco a poco también acumulan poder, recordemos viejos adagios que nos decían que el conocimiento es poder, pero el poder del siglo XXI está repartido de forma invisible en grupos invisibles que navegan por un infinito mar cuya profundidad es incalculable; ya el mismo concepto de globalización está en permanente cambio permitiéndonos ver que el intercambio social es muy dinámico basado en la transacción de información a todos los niveles y ámbitos, no hablamos solo de aspectos laborales, el ámbito académico, interpersonal e incluso familiar se han visto afectados por las nuevas reglas de comunicación social; éstos cambios son tan rápidos que la sociedad no los ha asimilado y no están fijas las reglas de trato, ésto conlleva el riesgo del surgimiento de un analfabetismo funcional de segunda generación, es por ello que Ayuste, Begoña y Valdivieso (2012) consideran que es necesaria esa alfabetización que requieren las nuevas competencias comunicativas.

            Y es que las TIC, específicamente internet ha logrado masificar ese conocimiento del que hemos hablado pero ese mismo fenómeno trae otras consecuencias; al no estar regulado o auditado, todos los participantes de la comunidad son dueños del saber y por ende pueden atribuirse también el dominio de la verdad, algo peligroso que lamentablemente vemos hoy en día cuando es posible que grupos radicales puedan presentar propuestas al mundo desde la cómoda ventana del computador. Más allá de este tipo de situaciones, otro elemento a considerar en este masivo intercambio de ideas e información sin fronteras es la interculturalidad, hacemos referencia al hecho de que las fronteras físicas ya no son impedimento para las nuevas comunidades que usan toda clase de redes sociales y herramientas donde la última barrera para la comunicación que es el idioma, ha caído permitiendo la existencia de esa ciudadanía global a que hace mención Ayuste y colaboradoras (2012). 

            La existencia de estas comunidades ha dado un nuevo valor al conocimiento, éste nace, se desarrolla y transforma no solo rápidamente, sino que genera nuevos conceptos y formas de entender los fenómenos sociales que obligan a redimensionar el concepto de saber y tener, la dinámica actual precisa que los ejes de poder que orbitan en éstos grupos no solo posean la mayor cantidad de conocimientos y la transmitan, sino que la posean antes y la divulguen antes. Dentro de todo este vertiginoso desarrollo social, los estándares educativos tradicionales parecen haber sido desbordados, ya que las exigencias actuales requieren un nuevo conocimiento que no sea impartido sino creado por estas comunidades en atención al entorno y las necesidades que viven precisando de la interdisciplinariedad y la creatividad, esto nos lleva a repensar el fenómeno educativo a la luz de la necesidad de innovar constantemente.

Reflexión sobre el artículo de Ayuste, Ana; Gros, Begoña y Valdivieso, Sofía. “Sociedad del conocimiento. Perspectiva Pedagógica”. En: García Aretio, Lorenzo (editor) (2012).

martes, 6 de octubre de 2015

Tecnología y Discapacidad: Otra visión



Existen una serie de prejuicios sociales que más que “condicionalismos”, definidos éstos como lo correctamente aceptado e interpretado por la sociedad, son limitaciones mentales sociales con respecto a una serie de estereotipos que vemos a nuestros alrededor; es así como Amee Mullins, deportista, modelo y activista social nos muestra en éste pequeño vídeo de 10 minutos como la discapacidad física es vista con desdén y esa misma sociedad enseña que lo correcto es la diferencia, sin embargo existe otra visión, una manera en que se puede apreciar que los impedimentos físicos que causan estigmas son en realidad la puerta a otras posibilidades con un mundo de ventajas y que por las razones antes expuestas no son vistas por todos.

En efecto, la sociedad recurre a la tecnología para afrontar las dificultades en los distintos ámbitos del quehacer humano y las discapacidades físicas encabezan la lista de prioridades, sin embargo no se aprecian ni son bien vistas las ventajas decisivas que el desarrollo de nuevas tecnologías puede ofrecer, se nos enseña que es necesaria la inclusión pero ésta no tiene que ver solo con que las personas discapacitadas puedan tener las mismas ventajas o prerrogativas que personas con total capacidad, sino que también tiene que ver con la necesidad de vencer las barreras mentales que la misma sociedad impone, esas barreras mentales que implican lástima y bajar la mirada y que no hacen más que revelarse como un nuevo tipo de discriminación.

Pocas personas pueden ver en las tecnologías algo más que simples herramientas, cuando en realidad con un uso adecuado no solo a necesidades básicas sino a necesidades emocionales, pueden ser la base del desarrollo de nuevas potencialidades en cada ser humano. En efecto, el desarrollo técnico y tecnológico ha modificado en gran medida nuestro ritmo de vida, todas las facilidades tecnológicas implican un correcto uso del conocimiento e incluso son estandarte en el campo de la salud entre otros, sin embargo ésta misma sociedad que desarrolla la herramienta no ha podido ir más allá de solo cubrir una necesidad, está en manos de los mismos usuarios de las innovaciones y avances el hecho de “humanizar” ese recurso tecnológico a fin que cada individuo pueda no solo sentirse incorporado o incluido, sino que también pueda vencer la barrera mental con que es observado, pueda también sentir que posee una nueva ventaja en el desempeño de sus labores diarias, en fin, que pertenezca a la sociedad sin que haya distinción de ningún tipo por el hecho de ser diferente al usar un recurso derivado de la tecnología.


Pienso que el reto no es solo el desarrollo técnico y tecnológico, sino su modelado social como un elemento necesario pero normal dentro del devenir diario del quehacer humano, que permita una interacción de individuos que puedan explotar su potencial a partir de una discapacidad para que ésta deje de serlo y pase a ser una ventaja competitiva e incluso decisiva ante otros individuos, aunque para ello requiramos el concurso de personas ajenas a la tecnología que nos permitan variados puntos de vista con el objetivo de bajar esa barrera mental de vernos diferentes.